Carta de la Conferencia Jesuita
al Presidente George W. Bush


Estimado Sr. Presidente:

Nos dirigimos a Ud. como Directiva de la Conferencia Jesuita de la Compañía de Jesús en EE.UU. Al día de hoy, unos 4.000 sacerdotes y hermanos jesuitas estadounidenses trabajan en el extranjero o en proyectos nacionales como son las 28 universidades jesuitas, 60 colegios, casi 100 parroquias y otros varios programas sociales por todo el país.  Queremos hacerle extensivos nuestras oraciones y nuestro apoyo tras los atentados sin precedentes contra nuestro país del 11 de septiembre.

Tal y como ha afirmado la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU., nuestro gobierno tiene el derecho moral y la seria obligación moral de defender de la agresión el bien común. La particular naturaleza de la amenaza terrorista, que parece ignorar la santidad de la vida humana, puede requerir una cuidadosamente medida respuesta militar, que debería ejercerse sólo cuando la vía diplomática se hubiera agotado. Esperamos que una tal respuesta tenga en cuenta los siguientes principios extraídos de la moral católica tradicional:

- que se ponga cuidado en atender la protección de los inocentes, incluido el derecho de los refugiados a buscar protección cruzando fronteras internacionales; nuestro Servicio Jesuita a Refugiados está preparado para asistir a su gobierno proporcionando ayuda humanitaria a los desplazados por la crisis;

- que la respuesta sea proporcional al ataque, de manera que quede claro que buscamos justicia, no venganza;

- que se eluda una acción militar indiscriminada, tipo "paraguas";

- que la nueva normativa para identificar y perseguir supuestos terroristas en suelo estadounidense no mine los derechos constitucionales y civiles, con medidas como la detención obligatoria indefinida de inmigrantes sin cargos;

- que nuestro gobierno extermine radicalmente las raíces del sufrimiento y la rabia en Oriente Medio;

- que respetemos y empleemos las estructuras y estándares del Derecho Internacional y los derechos humanos.

Sr. Presidente, aplaudimos su claro liderazgo a la hora de pedir al pueblo estadounidense que abandone la intolerancia étnica y religiosa. Por nuestra parte, haremos un llamamiento a nuestras muchas instituciones educativas y pastorales para que refuercen su mensaje de no discriminación.

Por último, rezamos por Ud. y nuestro país en este momento oscuro de nuestra historia. Y a la luz del mensaje de Jesucristo, también rezamos por nuestros enemigos.

Carta firmada por el Presidente de la Conferencia Jesuita y los Provinciales de las diez Provincias jesuitas estadounidenses.

www.jesuit.org


fechar janela