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CONCLUSIONES CUARTO ENCUENTRO
ECUMÉNICO LATINOAMERICANO DE TEOLOGIA INDIA
YKUA SATI, ASUNCIÓN,
PARAGUAY 10 DE MAYO DE 2002. Propuestas de futuro Estas
conclusiones son producto de la reflexión hecha en grupos y en plenarias sobre
los mitos presentados y analizados en este IV Encuentro de Teología india: el
de Xeng - Xeng y Kai - kai (Mapuche), el del hermano pobre y del hermano rico
(Andino), el de la serpiente devoradora de niños (Mesoamericano), el de la hija
de Fitsocoyich (Nivaclé), el los Gemelos en busca la Tierra sin mal (Guaraní) Compromisos que debemos asumir las comunidades indígenas: En
primer lugar habrá que revalorar la importancia de la lucha espiritual,
simbólica y ritual de nuestros pueblos. Ahí se encuentra nuestra fuerza mayor.
Debemos recuperar lo perdido, restaurar nuestros proyectos de vida con sus
valores fundamentales, recordar los mitos, celebrar y reforzar los ritos, dar
su lugar a las ancianas y ancianos, a las sabias y sabios, poseedores de la
sabiduría de nuestros pueblos; la importancia de la fiesta. Dios nos ha
sembrado en la tierra donde estamos, florezcamos y demos frutos ahí; trabajemos
con la fuerza de Dios. Los
indígenas estamos enfermos por el sistema que nos envuelve; curémonos volviendo
a nuestras fuentes, a las cosas propias; no nos dejemos manipular por los mitos
que hay en el mundo moderno. Hagamos
que nuestros líderes religiosos y nuestras autoridades tradicionales oigan la
voz del pueblo y no la voz de la serpiente devoradora de niños. Debemos
convocar encuentros de pueblos y comunidades a distintos niveles: local,
regional, continental. Busquemos la solidaridad entre pueblos indígenas y demás
pobres. Solos y separados no podemos vencer las fuerzas de mal; unidos
lograremos triunfar. La manera de hacer la teología india es parte de la lucha
amplia de nuestros pueblos. Lo que
hay que hacer para el futuro está bien claro en los mitos; los cómos también se
hallan ahí, pero deben ser concretizados y actualizados ante las amenazas en
las coyunturas históricas. El
reconocimiento de nuestra dignidad será la base indispensable para defenderla
ante los demás. Reafirmemos nuestro orgullo de ser indígenas, conociendo
nuestra sabiduría y viviendo nuestra espiritualidad. Creamos en nosotros mismos Una
tarea importante es que los mayores nos enseñen la sabiduría del pueblo a las
nuevas generaciones. Y que nosotros aportemos a ella desarrollando nuevas
herramientas de conocimiento. Otra
tarea es nuestra capacitación constante y la capacitación de nuestros líderes
para que nos sepan guiar hacia la tierra sin mal, defender nuestros derechos
ante los gobiernos y fuerzas del exterior y abrir espacios de participación en
los niveles de decisión política. La
lucha indígena es larga porque se trata de la lucha permanente entre el bien y
el mal. Debemos tener paciencia histórica, mantenernos en pie de lucha apoyando
sobre todo a los miembros más débiles de nuestras comunidades: los jóvenes y
niños, los ancianos, los enfermos, los más necesitados. Para
llegar a la Tierra sin mal necesitamos la colaboración de las Iglesias y de la
gente no indígena. Las iglesias pueden ser factores del desarrollo integral de
nuestros pueblos. Los no indígenas que se hacen solidarios de la causa indígena
nos pueden ayudar para capacitarnos en las leyes y modos de vidas de la
sociedad envolvente, pero debemos discernir también sus intenciones, porque el
mal puede utilizarlos para engañarnos. En la
lucha echamos mano críticamente de las mismas herramientas de la modernidad,
pero con nuestra lógica; seamos astutos y sagaces. Hay cosas buenas que vienen
de exterior y nos pueden ayudar a vencer el mal. Consigamos la solidaridad de
los amigos de la causa indígena. Enriquezcamos
y purifiquemos la vivencia concreta de la fe cristiana, ayudando a nuestras
iglesias a reconocer con humildad sus limitaciones en el uso del poder, y a
ofrecer un testimonio más claro y creíble
del Evangelio, con cuyo poder podemos vencer el mal y alcanzar la Tierra
sin mal también como vida en abundancia prometida en el evangelio liberador de
nuestro Señor Jesucristo. La promoción humana integral de los pueblos indígenas
debe ser parte fundamental de la tarea evangelizadora de nuestras iglesias. ¡Por
algo estamos vivos, por algo nos hemos reunido aquí, por algo hemos juntado
nuestras palabras! Dios está con
nosotros. Ciertamente llegaremos a la tierra sin mal |
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